Diario del Profe

Pedagogía y literatura

domingo, agosto 26, 2007

LA ORALIDAD: RETO Y NECESIDAD

¿Qué hace muy bien una persona que es excelente cuando se comunica de manera oral? Vocaliza, entona, manifiesta dominio o suficiencia,es concreta en sus ideas, es coherente, agradable,produce un acto de escucha en el otro, explica de diversas maneras, hace uso de un vocabulario apropiado, habla con su mirada y con su lenguaje postural,es clara, convincente, hábil en el manejo de los recursos, adecúa el espacio físico,exige la cultura proxémica...Tantas cosas que nos hacen diferentes de los otros seres vivos.

El lenguaje oral hace parte de la vida en interacción. Walter Ong nos dice que la sociedad humana se formó primero con la ayuda del lenguaje oral. En consecuencia, si la oralidad es relación social, la escuela la debe valorar como esa dimensión comunicativa para que la persona desarrolle esa habilidad al servicio de la vida, por encima de un examen o una lección. La escuela no debe exigirlo como dogma que causa pánico. Al contrario, la oralidad debe ser una forma de manifestar el disfrute, el asombro con lo que se dice, de acuerdo con el desarrollo del individuo. En otras palabras, la persona tiene el derecho a narrar sentimientos, experiencias, emociones, vivencias en todo momento, pues la voz humana es el intrumento fundamental para comunicarnos.

¿Qué debe hacer la escuela en cualquier ciclo? Fomentar estrategias que permitan desarollar esa relación armoniosa y amorosa entre individuos - sociedad. Así, narrar anécdotas, improvisar, tejer historias,hacer simulacros de entrevistas laborales o universitarias, talleres de oratoria,encuestas callejeras, cuentería y otras , servirán de ayuda para que una persona viva mejor el presente. En el caso específico, impulso mucho la improvisación porque éso es lo que más hacemos como humanos a diario y es lo que más nos exigen en este siglo de la competitividad. Y para ello hay que estar preparados, leídos, documentados, informados. El asunto consiste en entrenar a los estudiantes para que vivan la repentización como una necsidad de y para la vida, en un mercado laboral y académico en donde hay que exponer ante auditorios exigentes cualquier clase de temáticas con argumentación, juicios, intertextualización, comparaciones, inferencias, razonamientos hipotéticos que demuestren el rigor y la suficiencia de quien habla.

En síntesis, como una parte de los Códigos de la Modernidad, la oralidad debe estar al servicio de la persona para que pueda sostener una idea con un interlocutor, demuestre la fluidez de sus lecturas, de su bagaje enciclopédico o cotidiano - el tomado de la realidad, del suceso jocoso- y lo convierta en un aprendizaje de vida. Hay estudiantes cortos de expresión oral y la escuela debe garantizar que dichos sujetos superarán tales insuficiencias demostrándoles que la timidez o la mal llamada complejidad, todo esos tabúes los dejan a un lado si hay una buena comunicación docente - estudiante - padre de familia. Es hora de romper algunos mitos que les han hecho daño a muchos profesionales. Por eso, por una oralidad que afronte retos y supere necesidades.