Diario del Profe

Pedagogía y literatura

sábado, diciembre 12, 2009

EL PROFESIONAL DEL SIGLO XXI

Por: Armando Montealegre Aguilar
armando.montealegre@gmail.com
Docente investigador

El profesional del siglo XXI deberá tener un sinnúmero de cualidades acordes con los movimientos y la dinámica que ha dado el mundo. Los tiempos son otros, por tanto, la capacidad de movilidad y adaptabilidad serán constantes que harán parte de los retos para el profesional de la nueva era. Así, por ejemplo, la capacidad que debe desarrollar el individuo frente a los requisitos laborales, las oportunidades de emplearse – tan escasas -, las formas de cómo trabajar en el nuevo milenio, la remuneración, la inserción de la tecnología, entre otros, son algunos de los aspectos de un milenio acelerado y exigente.

Peter Drucker, connotado especialista en management, le plantea al hombre no basar el desempeño en las debilidades y mucho menos en lo que la persona cree que es incapaz de hacer. Es decir, para el ser humano, máxime el profesional del siglo XXI, es imperioso aprender a manejarse así mismo, a partir, fundamentalmente, del reconocimiento e identificación de las fortalezas que posee. ¿Cuáles son mis fortalezas? La respuesta conduce a afianzar al individuo en sus aptitudes con el fin de optimizar los resultados. En otras palabras, una forma de tener claro dominio de la autoestima – lo que es capaz de hacer muy bien - se deduce a partir de autocuestionamientos, como por ejemplo, ¿cómo hago las cosas?, ¿cómo trabajo y cuál es mi relación con los demás?, ¿los que me rodean son optimistas, pesimistas?, ¿tengo un buen nivel de decisión para demostrar que sí puedo con la responsabilidad en el nuevo cargo?

Por otra parte, el nuevo profesional requiere desempeñarse con un alto nivel en lo académico y en lo axiológico. El pregrado es lo mínimo, razón por la cual se exige estar en permanente contacto con nuevos aprendizajes y por supuesto, con novedosas formas de aprender en el menor tiempo posible manifestando a diario loables procesos creativos. Así, dicho profesional debe ser un eficiente comunicador en su lengua materna y por lo menos en una extranjera. También, y muy importante, desarrollar y poner en práctica un alto nivel de lectura y escritura, compartir conocimientos, estar inmerso en la conectividad mediante el uso de las nuevas tecnologías, el habla, la redacción, la escucha,la interpretación crítica de los medios de comunicación, la agilidad para el cálculo matemático, el liderazgo y su interacción con el entorno social y natural – el desarrollo humano integral y sustentable -, la planificación sistemática del diario vivir, la cooperación con los demás, el crecimiento de la personalidad y la actitud investigativa y de búsqueda.

Es preciso recordar de nuevo a Drucker cuando expone cómo aprendemos a hacer las cosas y cita, entre otras, las siguientes, demostrando que no hay una sola: escribiendo, tomando notas, hablando, escuchándose hablar. Lo anterior nos invita a reconocer que el conocimiento hoy es pasajero, aunque está disponible a todo instante, es válido por un tiempo. Entonces, el benchmarking es una necesidad diaria no sólo del individuo como persona sino como ser colectivo, como miembro de una organización, que tenga la fortaleza de asumir una actitud permanente de cambio con metas y objetivos claros para su mejoramiento continuo.

Sin embargo, cuidado, no todo es trabajo. Jefrey J. Fox en Cómo llegar a ser gerente: reglas para ascender a la cima de una organización, enfatiza que, “Su cuerpo le ayudará a hacer dinero, pero, su cuerpo es la residencia de su cerebro. Mientras mejor sea su condición física, mayor será su capacidad de trabajo para realizar un trabajo productivo”. Habla también de disfrutar las vacaciones, leer, caminar, recrearse, hablar con los amigos, hacer deporte, no llevar trabajo para la casa, compartir con la familia, acudir al médico, al odontólogo, tener una vida espiritual acorde con las convicciones. Todo esto hará del profesional del milenio que ya está andando, una persona con calidad de vida.

Sí, la fe y las ideas mueven montañas, pero estas no se mueven solas. Solamente un profesional emprendedor, insaciable por aprender, lleno de utopías, de sueños, que sea capaz de innovar, transformar, puede hacerlo. Y usted es uno de ellos. Hay que buscar muchas alternativas para que el profesional del siglo XXI sea una persona de éxito respondiéndose la pregunta ¿qué hago con lo que aprendo?

jueves, octubre 15, 2009

ESTRATEGIA PARA LA AUTOVALORACIÓN DEL APRENDIZAJE CON LA PONENCIA

Otro de los documentos exigentes y que tiende a confundirse con otros escritos es la PONENCIA que significa poner o ponerse en la presencia de otro para dar a conocer. Su clave está en que es objetiva porque se escribe o se verbaliza para ser debatida, juzgada. Como en el ensayo, la recomendación, apreciado lector (a ) es muy clara: cuando escriba una PONENCIA, le sugiero que la pase por esta reglilla o rúbrica como borrador, como trabajo final y compruebe sus aciertos y haga su propia reflexión. La estructura propuesta es la siguiente:

Área
Docente
Grupo (s)
Fecha
Estudiante
Título del trabajo:
Propósito del trabajo:



1
El título se presenta en forma clara para que la ponencia sea persuasiva.
SÍ NO

2

El trabajo evidencia objetividad.
SÍ NO

3

El trabajo es tratado con profundidad, es decir, con dominio a fondo del tema.
SÍ NO

4
La tesis y las proposiciones están expuestas claramente para invitar al debate.
SÍ NO

5
Los pasos, introducción, problema, objetivos, se exponen secuencialmente y de manera clara
SÍ NO

6
La ponencia presenta hipótesis o datos concretos sobre el trabajo final.
SÍ NO

7
Las citas o referencias permiten la verificación de los resultados.
SÍ NO

8
Cada párrafo plantea una idea principal conectada de manera lógica con todo el texto, y redactada con un método expositivo con excelente gramática y ortografía.
SÍ NO

9
Las ideas secundarias están articuladas con la tesis.
SÍ NO

10
La conclusión de la ponencia llega a una recomendación final.
SÍ NO

sábado, agosto 15, 2009

INSTRUMENTO PARA LA AUTOVALORACIÓN DEL APRENDIZAJE CON LA TÉCNICA DEL ENSAYO

Autor: Armando Montealegre A : Profesor universitario
amontea2000@yahoo.com


Propósito

Este instrumento pretende guiar su trabajo para que antes de que lo lea el docente, usted lo autovalore, identificando las partes que componen un ensayo y de esta manera, en actitud de compromiso, proyección y cambio, precise cuáles son sus fortalezas y en dónde debe mejorar su aprendizaje.

ESTUDIANTE___________________________GRUPO_______CÓDIGO______

TÍTULO DEL ENSAYO__________________________________________________
LOGRO DE APRENDIZAJE_____________________________________
____________________________________________________________
Marque con X

1.
¿El ensayo tiene su INTRODUCCIÓN en donde se presenta el tema y se da la información necesaria para abordar el problema que se va a tratar?

SÍ ______NO_____
2.
¿En la introducción del ensayo se enuncian de manera clara la TESIS y sus proposiciones?.

SÍ______NO______

3.
¿La tesis de su trabajo cumple el requisito de ser un enunciado breve que orienta sobre lo que se propone demostrar, lo que es el eje del trabajo, el propósito del autor, la idea principal?

SÍ______NO_______

4.
¿El ensayo se basa en juicios, argumentaciones, razones que justifican la tesis?

SÍ_____NO______
5.
¿El ensayo expone el punto de vista suyo y el de otro u otros?
SÍ______NO______

6.
¿Su ensayo presenta un hilo discursivo o conductor dado por la jerarquización y secuenciación que permite relacionar, por medio de los conectores, cada uno de los párrafos?

SÍ_______NO______
7.
¿En cada párrafo usted desarrolla una idea principal cohesionada por sus respectivas ideas secundarias?

SÍ______ NO_______
8.
¿Las citas o referencias aportan consistencia, profundidad, fortaleza y calidad a su trabajo, además porque técnicamente están bien elaboradas?

SÍ_______NO_______
9.
¿El ensayo se destaca por una excelente redacción gramatical, ortográfica, claridad en su lenguaje y por el buen uso de las normas sobre cómo presentar un trabajo escrito?
SÍ_______NO_______

10.
¿Cree que de su ensayo se puede elaborar otro ensayo?
SÍ_______NO________


Resultado final: SÍ____NO____ Mi autovaloración es: (De 1 a 5) _____
¿Debo reelaborar mi trabajo? SÍ ____NO____
Mi reflexión final es__________________________________________________________________________

miércoles, julio 15, 2009

SOBRE EL CONOCIMIENTO VISTO DESDE LA DOCENCIA

Por: Armando Montealegre Aguilar

armando.montealegre@gmail.com



La universidad es el escenario por excelencia para la construcción y el desarrollo del conocimiento. Es allí, desde los diferentes espacios académicos y por supuesto, desde la docencia, donde el hombre se prepara para poner en práctica aquello que va a entrar en contacto con la realidad, con la sociedad, con la naturaleza mediante la experiencia, el rigor científico y metodológico. De esta manera, con base en esa práctica se puede precisar si ese conocimiento es verdadero o falso.

Ahora bien, teniendo en cuenta que “Los currículos por competencias no se establecen realizando cambios en asignaturas y contenidos sino particularmente en el tipo de relaciones que los alumnos logren con el conocimiento” (Reyes, 2004, p.34), se hace necesario llegar a un mayor nivel de comprensión de este concepto para tener más juicios con el fin de poder respondernos la pregunta, ¿qué conocimientos requiere un estudiante para dar cuenta de determinada competencia?

En ese orden de ideas, Eyssautier de la Mora (2006), define el conocimiento “Como todo aquello que capta la mente humana de los fenómenos que la circundan” (p.62). Es decir, para que se dé ese reflejo entran en juego la naturaleza, el cerebro, los conceptos, leyes o categorías. Hessen (1998), va más allá y lo considera como ese proceso de relación entre el sujeto y el objeto en el que “La función del sujeto consiste en aprehender el objeto, la del objeto en ser aprehensible y aprehendido por el sujeto” (p.26). Relacionando lo anterior, Sabino (citado en Méndez, 2001) , plantea cómo el hombre de manera permanente vive en ese desarrollo de la actividad de conocer, y es precisamente porque el ser humano mantiene esa preocupación por el mundo que le rodea, sus leyes, su sentido.

Lo anterior permite, entonces, tener claro que el conocimiento no es estático, se transforma, que está en constante dinamismo. Por eso se puede afirmar que lo que hoy es innovación mañana es obsolescencia. Luego, hablamos de la era del conocimiento. Esto nos orienta un poco para buscarle respuestas a la pregunta formulada anteriormente pensando en una educación y un profesional del siglo XXI.

En consecuencia, hay que tener claro que los contenidos, los temas no son conocimientos por sí solos. Es un listado de temas que si se miran así, solos, formarían un currículo contenidista y no en competencias, donde lo primordial sería el qué enseñar desligándolo un poco del qué, cómo y para qué aprender. Por lo tanto, la competencia requiere como conocimiento, aquella interacción entre un sujeto y un objeto, en la que “El hombre como un sistema viviente, real, activo se acomoda a las peculiaridades de un mundo externo y real, en donde a veces no sabemos cómo se aprenden ciertas cosas, ciertas habilidades” (Cajiao, 1997, p.180).Así, se llega al saber como “Conocimiento profundo de alguna materia, ciencia” (Diccionario de la Lengua Española, p.1822), lo que demuestra que es en el hacer, en el trabajo, en la experiencia, en donde se da fe de él, bien sea como un saber particular (cuando se refiere a algo específico, por ejemplo, la medicina, la economía), o bien sea un saber universal (cuando trata sobre un conocimiento cierto de una realidad total, como por ejemplo qué es el bien y qué es el mal; en este saber convergen lo popular – dicho y refranes - , lo filosófico – los interrogantes que el hombre se hace sobre el origen de las cosas - ).

En resumidas cuentas, más que contenidos o temas, un estudiante para dar cuenta de determinada competencia debe desarrollar unos conocimientos y saberes previos puestos en contexto, que vistos desde el constructivismo, es lo que se llama el aprendizaje significativo, el cual reconoce que el alumno posee unos “conocimientos previos, un vocabulario y un marco de referencia personal, lo cual es un reflejo de su madurez intelectual” (Díaz y Hernández, 1998, p.21). El conocimiento cumple su función cuando se pone al servicio de la sociedad, y esto se logra porque “Las personas no pueden hacer nada sin saber previamente cómo hacerlo, sin tener de antemano alguna idea o estructura de la acción que va a realizar”( Flórez, 2005, p.33). De modo que docencia (enseñanza – aprendizaje), universidad y conocimiento van de la mano de manera indisoluble para que el estudiante alcance determinada competencia y así tenga la capacidad de afrontar y resolver problemas en diferentes contextos.



Referencias

1. Cajiao, Francisco (1997), “El desarrollo del lenguaje y la construcción del conocimiento”, en Revista colombiana de psicología, símbolo, pensamiento y lenguaje. Nos. 5 y 6, pp. 178 -189, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia.
2. Díaz, B. Frida y Hernández, R. Gerardo (1998), Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. Bogotá, McGraw –Hill.
3. Diccionario de la Lengua Española (1997), Real Academia Española. Vigésima primera edición. Madrid, Espasa Calpe.
4. Eyssautier de la Mora, Maurice (2006), Metodología de la investigación. Desarrollo de la inteligencia. Quinta edición. México, Thomson.
5. Flórez, O. Rafael (2005),Pedagogía del conocimiento. Segunda edición. Bogotá, McGraw – Hill.
6. Hessen, Johannes (1998), Teoría del conocimiento. Bogotá, Ediciones Universales.
7. Méndez, A. Carlos, E. (2001), Metodología, diseño y desarrollo del proceso de investigación. Tercera edición. Bogotá, McGraw –Hill.
8. Reyes, J. Milton (2004, febrero), “Evaluación del aprendizaje y competencias” en Revista Docencia Universitaria Vol. 5, pp. 29-35, Bucaramanga, Universidad Industrial de Santander.

sábado, junio 13, 2009

Escuela y violencia


Táctica y estrategia


Por: Armando Montealegre A.
www.armando.montealegre@gmail.com



El fenómeno que se vive en las escuelas es de carácter mundial. Cada nación con sus particularidades; los países cintífica y económicamente avanzados han dado el mal ejemplo de esa violencia. Recordemos por un momento las masacres en las escuelas que han conmocionado al mundo. En el caso de Colombia, una acumulación constante de desigualdades en donde falta que se mire como una política de Estado para que los problemas sociales del país no afecten a la escuela, a la educación, en otras palabras, la educación no puede cargar con los problemas de un país. Los países latinomaericanos han tomado estos modelos con el mortal ejemplo de celebrar los triunfos con la violencia - Chile, a las puertas del Mundial - , los destrozos, la muerte, inclusive.

Por tal motivo, me permito dar algunas ideas de la conferencia del doctor Alejandro Castro, experto argentino que vino a Colombia a hablar sobre violencia escolar. Son pildoritas que dejó para el estudio, el análisis - en Colombia, los problemas de la educación se están resolviendo con los organismos policivos del Estado: Fiscalía, Procuraduría, Policía, y otros y el docente pasa a ser una víctima de una crisis social, de un sistema político, económico y social que no presenta soluciones a la problemática.

La violencia es una conducta aprendida, no se nace con ella, luego, ¿cómo desaprenderla?, ¿cómo prevenirla, enfrentarla, especialmente en la primera infancia? La violencia es una enfermedad social.
El fenómeno es un suceso bio – psico – social – cultural – económico – político, esto quiere decir que es un fenómeno complejo.
La violencia es la misma en todas partes; lo que sucede es que se contextualiza: en el estadio, en la escuela, en la familia y se les dan los nombres según dichos contextos.
La escuela no enseña la violencia. En su currículo no dice, “Aquí se enseña la violencia”, pero, ¿cómo la aprende el niño? Los chicos aceptan ser víctimas para ser aceptados en los grupos. En Colombia eso se llama matoneo.
El insulto se volvió habitual; en cualquier momento, incluso, delante del docente, del padre de familia, de la autoridad, los chicos se insultan, se agreden y hay que esperar a que terminen de insultarse.
La violencia social es muy peligrosa: es cuando se ignora al chico del grupo, puede traer consecuencias fatales.
Estamos en la era del vacío: el hombre en la soledad, en busca de sentido. Hoy hay más suicidios que antes. La sociedad está enferma. Y también estamos en la era de la melancolía: tristeza, decepción, desencanto, luego hay una violencia fingida.
¿Los padres saben que hacen sus hijos en la Internet?
El orden del consumo cultural hoy en día, es: primero la televisión, luego la Internet, la radio, videojuegos ( hay videojuegos que aluden a ser el peor en el colegio ), el cine, los libros.
Los niños ven que los adultos son muy buenos para crear conflictos pero muy malos para solucionarlos.
* Está de moda la EPHEBIPHOFOBIA: vivimos el miedo a los jóvenes, nos pasamos al otro lado de la cuadra cuando a la distancia vemos un grupo de ellos, con sus culturas juveniles, con su mundo tan distante de los adultos que no los comprendemos. Los estigmatizamos.

Amables lectores, la reflexión y la discusión están abiertos. ¿Cómo enfrentar el fenómeno en cada país ? Como comunidad, todos tenemos que hacer algo para entender que en educación se trabaja con estudiantes diversos, con necesidades diversas en un mundo diverso. Y que la educación se propone la emancipación de la persona. ¡ Que venga el compromiso!

viernes, mayo 29, 2009

EL DOCENTE COMO PRINCIPAL AGENTE DE LA DIDÁCTICA

La Didáctica no es algo suelto, algo que está solo, desconectado; ella existe pero con la mediación de quien le da vida: el docente debido a que ésta no sólo se interesa sobre qué se va a enseñar sino también se preocupa por el cómo se enseña. Este ensayo se centra en quien hace uso de la didáctica – el docente - para lograr que los educandos comprendan mejor lo que aprenden.

Pariendo del concepto de Didáctica[1] es importante hacerlo valer con la vitalidad que requiere para que su medio de aplicación, la educación, tenga mayor desarrollo, pues, si el educando y el educador la ponen al servicio de la vida, la didáctica adquiere el matiz de impulsora, motivadora, dinamizadora del aprendizaje. Por consiguiente, es el docente quien la hace vivir, la hace dinámica, la pone en interacción, pues ella por sí sola no se activa. Esto lleva a plantear que sólo cuando el docente se hace preguntas sobre aquello que quiere enseñar - ¿por qué enseñar esto y no aquello y de qué manera hacerlo para se comprenda muy bien lo que se aprende?-, es cuando la didáctica adquiere ese valor pedagógico en cualquier campo o disciplina en donde se la utilice.

Ahora bien, es preciso recordar que el maestro por naturaleza es un líder comunitario, un investigador, un intelectual, un trabajador de la cultura, luego es él quien con su ingenio, creatividad, actitud de búsqueda permanente y continua y con su capacidad de organizar la comprensión que tenga del entorno social en que se desempeña, además un problematizador y un guía u orientador en la solución de problemas, es quien más sabe que su propósito es que los estudiantes aprendan. El educador es quien hace que los estudiantes entiendan, comprendan para que se cumpla el proceso de aprendizaje. Pero ello no se logra sino se cuenta con un maestro ingenioso, innovador, con proyección y dispuesto al cambio; en otros términos, aquella persona que hace uso recurrente de la didáctica con sus métodos y estrategias que le permita trabajar unos recursos en un momento determinado para alcanzar metas propuestas, mejor aún, compartidas con los estudiantes.

Lo anterior lleva a demostrar que no toda persona es capaz de enseñar muy bien algo a alguien. Si eso fuera cierto, todo aquel que sepa una disciplina u oficio lo puede enseñar, cosa que no es correcto afirmarlo porque una cosa es saberlo para sí mismo y otra es saberlo comunicar, saberlo enseñar, lograr que el otro aprenda Por tal razón se requiere un docente que haciendo uso de su propia didáctica – empírica o científica – pueda llegar a quien quiere aprender. Y pueda aprender.

Aquí es cuando entra en juego el papel del docente como mediador para que la didáctica cumpla su función de ayuda para que la enseñanza cumpla su objetivo. Díaz Barriga (2000,) afirma,“El docente se constituye en un organizador y mediador en el encuentro del alumno con el conocimiento”,

Lo anterior significa que es desde esa actitud que mueve, motiva, estimula e incentiva por parte del educador, por encima de los recursos, de los instrumentos, en donde radica la vitalidad de un maestro con didáctica. Es cumplir con ese postulado para que el alumno llegue al conocimiento, al aprendizaje: mediante su creatividad e ingenio y sin temores mas sí con esperanzas. Imaginemos un aula en donde sólo existen el maestro y los estudiantes, muy a diferencia de aquella en donde hay variedad de recursos disponibles: es el docente quien con su espíritu emprendedor y su iniciativa, quien hace ver a los alumnos más allá de los instrumentos que tienen los otros para enseñar, inquirir, sospechar, asombrar, enriquecer el conocimiento. Indudablemente que los recursos son una gran ayuda para la didáctica, pero el caso vale para cuando y donde no los hay y la meta es que lo que se enseña se aprenda. Y donde los hay, pues, serán un medio muy útil para ampliar el significado de la didáctica. Pero, en ambos casos, la didáctica es el maestro.

De ahí que cuando se hace referencia esta clase de docente, es aquél que se mueve en un contexto, comprende ese contexto, por tanto se habla de una didáctica que por encima de cualquier cosa es contextual, que se da porque las circunstancias hacen ese llamado y el docente tiene que comprender cómo abordar una temática muy específica en ese evento( el profesor debe tener en cuenta quiénes son sus estudiantes, sus expectativas, su entorno familiar, en qué espacio geográfico se encuentran, a qué hora le corresponde el encuentro con ellos, si hace sol, lluvia y otros aspectos que se recomiendan abordar al hacer uso de la didáctica). Hoy los llamados de la globalización hacen que aquella forma parcelada de ver la cultura, la educación, la enseñanza, ha dado paso a los planteamientos interdisciplinares (Medina y Mata,2002), puesto que de esta manera los alumnos pueden comprender más globalmente lo que se enseña y la didáctica exige que el docente se mueva con otras alternativas y estrategias de comunicación, de instrumentos.

En resumidas cuentas, es el docente el motor principal como agente de la didáctica. Diría que la didáctica es al docente como el cincel al escultor. Es la herramienta que identifica al profesional de la educación. Y así como el artista, la didáctica requiere imaginación, mente abierta, planeación, experimentación, comprobación. Y eso lo logra un muy buen educador.







[1] Didaktiké, Didaktikós: arte de enseñar .La palabra Didáctica fue empleada por primera vez, con el sentido de enseñar, en 1629, por Ratke, en su libro Aphorisma Didactici Precipiu, o sea, Principales Aforismos Didácticos. El término, sin embargo, fue consagrado por Juan Amós Comenio, en su obra Didáctica Magna, en 1657.

martes, abril 28, 2009

ANÉCDOTAS DE LA ESCRITURA ( texto leído en la Universidad de La Salle, Bogotá)

Por: Armando Montealegre Aguilar
amontea2000@yahoo.com, armando.montealegre@gmail.com

“ Un escritor acaba por tener en la vida la paciencia que necesitó
para escribir”.

José Saramago, Ensayo sobre la ceguera


EL Premio Nóbel de Literatura 1998, el portugués José Saramago tiene toda la razón cuando se refiere a la paciencia del escritor. Claro, más cuando escribir es convertir en testimonio aquello que pasa por la mente y que se verbaliza, cosa que no es fácil hacerlo. Es poner en circulación, en múltiples direcciones los demonios de que habla Mario Vargas Llosa y que juegan en le mente del escritor.

García Márquez recuerda cómo mucho tiempo después, grandes cosas que escribió están relacionadas con las narraciones orales con que lo deleitaban los abuelos, especialmente, su abuela. Volver eso escritura requiere paciencia. Y si a esa paciencia le agregamos lo anecdótico como un alivio refrescante del texto, se puede decir, entonces, que la escritura convertida en libro satisface emociones vitales tanto del lector como del autor. María Eugenia Dubois sostiene que el libro no se conforma con ser leído sino que a su vez, él lee al lector afectándolo, alterándolo ya que el lector aporta a la obra su personalidad, su estado de ánimo.

Pues bien, yo les voy a narrar dos anécdotas que han marcado mi vida como autor de libros.

Alguna vez, una profesora me pidió el favor que le cuidara un examen, pero eso sí, un tremendo y terrorífico examen. Yo accedí, y como de costumbre, ella me dejó a los estudiantes bien atrincherados en cada silla, uno detrás de otro, muy rígidos, mirando sólo al frente. Algo curioso: era el mismo examen para todos, sólo que los distraía con un encabezado diferente y creo, hasta hoy estoy convencido de ello, que los estudiantes se tragaron el cuento de que eran tres temas. Fueron de las horas más espantosas de mi vida como docente.

Me tocó pararme frente a ellos, como diciéndoles, “Ojo, en esta esquina está Kid Tumbaexámenes, cuidado con provocarme porque tengo orden que al cualquier parpadeo o intento de copia, anulo, anulo”. Pura mierda. Mi cuerpo entró en un mar de contradicciones con mis principios frente a la evaluación: ¿evaluar es reproducir o producir?, pero tenía que someterme a la tortura de cuidar un examen a mi compañera, con ética y severidad.

“¡Imposible que yo esté aquí, dos horas parado mirando esos rostros de angustias, de dolor, de sangre de estos pobres muchachos. Dos horas sin hacer nada, especialmente lo que más me gusta, leer, escribir”, era lo que me corría por mis dendritas. Me acordé de un Postre de Natas de Daniel Samper Pizano, Manual para profesores cuchilla refiriéndose a una obra Voy a pasar lista por orden cronológico, de Miguel Villarejo y Javier Serrano. Entre algunas frases de los profesores cuchilla quería gritarles a los muchachos, “ Si pierden el examen no se preocupen, lo bonito es participar”, “Y pensar Pèrez, que hasta ahora lo había considerado de la especie humana”, “ Para concentrarse bien hay que poner cara de idiota. Muy bien, Zapata: lo logró”, “ En este examen que Dios reparta suerte porque como reparta justicia aquí se van a rajar más de cuatro”. También me acordaba del humor fino de Les Luthiers, Huye de las tentaciones despacio para que puedan alcanzarte, Dios mío, dame paciencia, ¡pero dámela ya!, La inteligencia me persigue pero yo soy más rápido. En fin, pensaba en tantas cosas observando la cara de masacrados de los estudiantes.

Obediente del ritual que me impuso la profesora, le pedí una hoja y otra hoja y otra hoja a la primera niña de adelante, quien con sus ojitos desorbitados me miró con cara como de ¿cuánto tiempo queda?. Le susurré, “ Vas a ver lo que voy a escribir mientras tú te rompes el coco con tu examen”. Y vigilando, con exigencia y con rigor, además, después de la organización que dejó la profesora, había la garantía de por lo menos no enloquecer cuidando un examen, se me vinieron a la cabeza anécdotas, recuerdos, demonios, mi profesor de cálculo que se subió en el escritorio para garantizar que nadie la copiara en su examen, en la cálida y próspera Girardot…tantas imágenes, que se convirtieron en este cuento que fue Finalista en El Concurso Nacional de Cuento Breve en Samaná, Caldas, en el año 2000.

La segunda anécdota es la siguiente. Un día, muy a las siete de la mañana, con este frío bogotano, al llegar al salón de clases, en la entrada, como decimos en Colombia, “ una simpática estudiante estaba vuelta un ocho “ buscando algo, debajo de los pupitres y de paso obstaculizaba mi ingreso como profesor de Literatura. “ ¿Qué buscas?”, le pregunté con mi paciencia zodiacal como hijo del signo Virgo. “¡Una tuerca!”, me respondió sin levantar la cabeza mientras seguía debajo de las sillas y sus compañeros muertos de la risa y de la preocupación porque la clase no comenzaba, y ella con su intrepidez femenina se empecinaba en encontrar la tuerca.

Si hubiera sido otro docente, quién sabe qué le hubiera pasado a la novel escritora, ya verán por qué lo de novel, así, con v pequeña..Súbitamente se me vino a la cabeza, mientras permitía que la joven se tomara el tiempo buscando su tuerca, un pasaje hermosísimo de julio Cortázar en Rayuela cuando al personaje, en un café parisino, se le cae un terrón de azúcar, rueda por la mesa, cae al piso, se busca entre los zapatos de la gente, provoca risa y desorden, qué lío tan tremendo que se forma buscando el diminuto terrón.

Además, Cortázar, el argentino más querido, a decir de García Márquez, alguna vez había dicho que el chisme doméstico puede ser una gran novela de 500 páginas. De pronto, apareció la tuerca. ¡Eureka! Me dirigí a la chica, todos estábamos reventados de la risa, “ Ahora te invito a que escribas el cuento que nadie ha escrito sobre una tuerca”. Esta hermosa mujer, con su sexto sentido, lo escribió y el resultado está en este libro de una maestría en Lecturas y Escrituras en Educación, donde me citan como un cómplice, un alcahuete de la inventiva de la escritura, como un forjador de historias.

¿Qué se deduce de lo anterior? Que son muchas historias que ocurren alrededor de la escritura. Pero, quizás lo más importante es que escribir requiere pasión, disfrute, goce, encantamiento, hacer muchos borradores, y sobre todo, tener paciencia, esa que empecé a construir desde niño, desde adolescente cuando leía y leía hasta altas horas de la noche en un parque en Girardot, en medio de ladrones, prostitutas, maricas, borrachos que deambulaban cada cual con una historia para ser contada. Y cuando escribía las cartas de amor de mis compañeros con las que cuadraba y descuadraba parejas que más que amor, lo que causaban era risa en el momento en que me agradecían tomando cerveza en cualquier café girardoteño escuchando tangos, boleros, rancheras y la eterna salsa de los 70.

Tengamos paciencia para abordar la escritura, y vivamos sus anécdotas, dejemos que ellas hagan parte de nuestras vidas, de nuestros relatos de vida, pues, como dice Margaret Meek en su libro En torno a la escritura,

La escritura nunca parece ser algo fácil: nos vamos haciendo cada vez más seguros, sabemos cómo se hace pero seguimos exigiéndonos cada vez más..Si el hecho de escribir nos angustia tanto, generalmente es porque creemos que hay una manera correcta de hacerlo, y que podríamos cometer errores”..